Capítulo 38 de Una nueva vida viene cargado de giros dramáticos, traiciones familiares y un oscuro complot que amenaza con cambiar el destino de Seyran para siempre. En el centro de este nuevo conflicto está Ifakat, quien, al sentirse desplazada en la mansión Korhan, tomará una decisión radical: ordenar el envenenamiento de su principal rival, Seyran.
Todo comienza con la llegada inesperada de Nükhet y su hijo Kaya a la mansión. Halis, el patriarca de los Korhan, no solo les da la bienvenida, sino que les otorga un papel privilegiado en la dinámica familiar. Nükhet es nombrada nueva anfitriona del hogar, relegando a Ifakat a un segundo plano, mientras que Kaya recibe el asiento que pertenecía al difunto Fuat, hecho que desata la ira de Ferit.
Para Ferit, este cambio no es solo una ofensa simbólica, sino una herida abierta que reaviva el dolor por la pérdida de su hermano. Pese a sus quejas, Halis se mantiene firme y no cede terreno. La decisión también afecta profundamente a Gulgun, Orhan y Asuman, quienes perciben la medida como una traición a la memoria de Fuat.
Seyran intenta mediar, adoptando una actitud conciliadora hacia Kaya, pero esto termina por agravar aún más las tensiones. Ferit se siente traicionado por su esposa, y el resto de la familia ve en la actitud de Halis un castigo encubierto. Incluso Nükhet y Kaya entienden que su incorporación a la casa no responde a un genuino deseo de reconciliación, sino a una estrategia para ejercer presión.
Sin embargo, Nükhet tiene sus propios motivos para aceptar el juego. Gravemente enferma, busca asegurar el futuro de su hijo antes de que su salud se deteriore aún más. Su objetivo es que Kaya sea reconocido formalmente como un miembro legítimo de los Korhan.
Frente a este nuevo escenario, Ifakat no está dispuesta a aceptar su desplazamiento sin luchar. Tras el desayuno, comienzan a definirse nuevas dinámicas de poder. Gulgun ruega a Orhan que actúe en defensa de su hijo Ferit, pero él, temeroso y sumiso, se retira. Ferit y Seyran, por su parte, intentan conseguir el respaldo de Kazim, padre de Seyran, para desestabilizar la presencia de Nükhet y Kaya.
Kazim acepta el reto y planea una visita estratégica a la mansión con la intención de provocar a los recién llegados. Mientras tanto, Nükhet toma el control del hogar e impone recortes en gastos y personal que incluso sorprenden al propio Halis, quien sin embargo acepta los cambios para cumplir con su pacto con ella.

En paralelo, Ifakat pone en marcha un plan oscuro. Decide que ha llegado el momento de eliminar a Seyran del tablero y ordena a Sultan que altere una bebida destinada a la joven. La orden es clara: envenenarla. Este paso marca un punto sin retorno en la lucha de poder dentro de la mansión, y demuestra hasta qué punto Ifakat está dispuesta a llegar para recuperar su estatus.
En el ámbito personal, Ferit acude a una revisión médica donde le informan que su recuperación avanza lentamente. Se le asigna una fisioterapeuta, Talih, con la que Seyran no logra conectar desde el primer momento, añadiendo una nueva fuente de tensión a su ya frágil matrimonio.
Por otro lado, Orhan reaparece con un aspecto renovado, adaptándose a la nueva imagen que impone Kaya en la mansión. Esta transformación no solo es externa, sino también actitudinal: Orhan se muestra más relajado y empieza a coquetear abiertamente con Dicle, demostrando una desconcertante facilidad para adaptarse al nuevo régimen.
La tensión en el seno familiar continúa creciendo. Ifakat convoca una reunión secreta con Gulgun, Orhan, Asuman y Ferit, excluyendo intencionalmente a Seyran, para discutir una estrategia común contra Nükhet y su hijo. En contraposición, Seyran mantiene una conversación sincera con Kaya, donde le pide paciencia con Ferit. Esta muestra de apertura por parte de Seyran logra establecer una breve tregua entre ambos.
Sin embargo, la calma no dura mucho. Durante una cena tensa, Kazim cumple su promesa y lanza una provocación directa a Halis, mencionando episodios del pasado relacionados con la madre de Nükhet. La incomodidad en la mesa va en aumento, especialmente cuando Ferit se une a las provocaciones de su suegro.
El punto de quiebre llega cuando Kaya, sintiéndose acorralado, acusa a Seyran de haber intentado manipularlo. Ferit, herido por la supuesta traición de su esposa, no se contiene y golpea a su primo. La escena es presenciada por Halis, quien reacciona violentamente abofeteando a Ferit. Esta humillación pública es la gota que colma el vaso.
Dolido, humillado y sin respaldo en su propia casa, Ferit toma una decisión definitiva: abandona la mansión Korhan y corta lazos con su familia. Su salida representa no solo una ruptura personal, sino también un símbolo del colapso de la unidad familiar.
Este episodio marca un antes y un después en Una nueva vida. La lucha de poder entre los Korhan, las tensiones no resueltas y los juegos de traición alcanzan un punto crítico. Y lo más peligroso de todo es que el futuro de Seyran está en juego, ya que la amenaza de envenenamiento lanzada por Ifakat podría consumarse en cualquier momento.
Con el capítulo del 1 de junio, Una nueva vida entra en una nueva fase donde las máscaras caen, los bandos se definen y los peligros se vuelven letales. ¿Podrá Seyran descubrir a tiempo el plan en su contra? ¿Ferit regresará o seguirá su camino lejos de los Korhan? ¿Y hasta dónde llegará Ifakat para recuperar su poder?
El domingo promete emociones intensas y decisiones irreversibles en una historia que no deja de sorprender.